Nadia Veller, víctima de un intento de feminicidio, continúa enfrentando la manipulación de su agresor, Rodrigo Cerimedo, quien intenta desviar la atención de la causa principal hacia cuestiones secundarias.
Veller, a pesar de las amenazas y la revictimización, se mantiene firme en su decisión de buscar justicia y aportar pruebas a la causa. Ha decidido no seguir el juego mediático de Cerimedo y enfocarse en el proceso judicial por violencia de género.
La víctima expresa su decepción por la manipulación de Cerimedo, quien ahora alega que ella busca arruinarle la vida, cuando en realidad, según Veller, él mismo la amenazó con suicidarse si lo denunciaba.
A pesar de la complejidad del caso y las tácticas dilatorias, Veller reafirma su compromiso de llevar el caso a la justicia y obtener la condena de Cerimedo, priorizando su propia causa principal sobre las acusaciones de enriquecimiento ilícito que él intenta imponer.