Se narra una experiencia de amenaza por parte de militares en un control de ruta, donde se cuestionó la identidad de una persona por tener barba, a pesar de presentar su documento. El militar amenazó con detenerlo si no se afeitaba para la próxima vez.
Se reflexiona sobre cómo las amenazas se dirigían a la juventud, considerándola siempre sospechosa y vinculada a la subversión. La represión se ensañó particularmente con jóvenes comprometidos socialmente: estudiantes, artistas, trabajadores y científicos.