El gobierno nacional enfrenta un debate interno sobre la ampliación de la Corte Suprema y la designación de nuevos jueces. Sectores del oficialismo consideran que el momento actual, con la designación de más de doscientos jueces, podría ser propicio para avanzar en estas discusiones.
Existe una autocrítica dentro del gobierno respecto a la oportunidad perdida para negociar la composición de la Corte Suprema. La designación de jueces se presenta como una herramienta de negociación para compensar sectores y asegurar apoyos políticos, aunque se señala que muchos de los jueces nombrados no son cercanos al gobierno.
La alianza entre los hermanos Caputo, Patricia Bullrich y Diego Santilli marca una línea de pensamiento pragmático dentro del gobierno, buscando acuerdos y consensos. Esta visión contrasta con un enfoque más dogmático y se manifiesta en las tensiones internas, como la disputa por la dirección de la Aduana.
La situación económica es un factor clave en la estrategia del gobierno. Se mencionan medidas heterodoxas que contradicen la ortodoxia proclamada por Milei, lo que genera incertidumbre sobre la sostenibilidad de la economía a corto y mediano plazo. La narrativa del "sacrificio" se utiliza para justificar las políticas implementadas.