Se defendió la metáfora de Alejandro Lerner sobre Argentina como una "mujer ultrajada, vejada y maltratada" por sus propios dirigentes, argumentando que se quedó corto al describirla.
Se criticó la indignación de ciertos sectores ante la frase, contrastándola con su silencio ante la inseguridad y el "saqueo" del país.
Se afirmó que la gente se ofende porque se les dice la verdad, y que la metáfora utilizada por el artista es una forma de expresar la gravedad de la situación.