Se afirma que los primeros secuestrados en marzo de 1976 fueron delegados obreros y estudiantiles, personas visibles y en primera línea de lucha.
La dictadura tuvo como objetivo no solo aniquilar la "subversión", sino también organizar estructuralmente la sociedad, disciplinando a la clase trabajadora y destruyendo la capacidad de organización popular. La lucha por mejoras salariales y condiciones de trabajo, iniciada en 1974-1975, fue reprimida.