Se interpreta el discurso de Lerner como una crítica general a la clase política argentina, que ha venido defraudando a la población durante décadas, y no necesariamente una crítica exclusiva al gobierno actual.
Sin embargo, se considera que sus argumentos quedan aplastados por el uso "absolutamente indebido" de la metáfora de la "mujer violada", que desvía la atención del mensaje principal.