Se critica duramente a Javier Milei por sus declaraciones, comparando a Argentina con una mujer violada y a los políticos con ejecutores del Estado.
Se cuestiona la visión de Milei sobre los políticos como proveedores de un "servicio" deficiente, equiparando al país con una empresa.
Se señala la hipocresía de pedir "sacrificio" a la sociedad mientras se tiene una vida resuelta, y se rechaza la comparación con mujeres víctimas de violencia.