Estados Unidos evalúa la aplicación de sanciones secundarias contra Irán, que podrían excluir a empresas y bancos de las transacciones en dólares, una medida considerada una "sentencia de muerte" económica por expertos.
La principal preocupación de Washington radica en cómo implementar estas sanciones sin afectar a China, un actor clave en la economía global. Existe el temor a represalias por parte del gigante asiático, especialmente ante las conversaciones previstas entre Donald Trump y Xi Jinping en septiembre.
La administración Trump se enfrenta a un delicado equilibrio, considerando la posible reacción de China ante sanciones a sus instituciones financieras. La posibilidad de que estas medidas impacten las elecciones de noviembre y la relación comercial entre ambas potencias son factores determinantes.