Se comenta que Javier Milei habría dejado de prestar atención a las encuestas y números desde abril, enfocándose en una estrategia de "plan A" (reelección) y "plan B" (autoerigirse como un incomprendido o Mesías).
Se critica el discurso de Milei ante los jóvenes de la UADE, calificándolo de "delirante" y comparando su visión del capitalismo con mandamientos divinos.
Se advierte sobre la peligrosidad de un discurso que considera a quienes piensan diferente como "inmorales".