El exintendente Gustavo Pozo defendió la baja densidad poblacional y la calidad de vida en San Isidro, criticando la "teoría del progreso" impulsada por desarrolladores y políticos.
Argumentó que la construcción de torres y edificios no responde a las necesidades de la población actual, que tiene una tasa de natalidad negativa y prefiere espacios verdes y tranquilidad.
Pozo señaló que el "progreso" es una mentira para quienes buscan ganancias y que se debe respetar la voluntad de los vecinos y mantener la esencia de los barrios con baja altura.