Se argumenta que la dictadura argentina respondió a intereses económicos y a la necesidad de exterminar las luchas populares, en el contexto de procesos latinoamericanos y mundiales de la época.
Se hace hincapié en que estos eventos deben ser comprendidos por las nuevas generaciones, no como una simple toma de poder por parte de "señores", sino como parte de luchas económicas subyacentes.