Se critica la gestión de obras hídricas en la Provincia de Buenos Aires, anunciadas por el gobernador Axel Kicillof en el marco del fenómeno "super niño". Se señala que varias de estas obras, como la presa de regulación en Pergamino y la ampliación del río Salado, ya habían sido licitadas años atrás (incluso en 2018 durante la gestión de María Eugenia Vidal) y presupuestadas, pero no se iniciaron o sufrieron demoras significativas.
Se menciona que la presa de Pergamino, licitada en 2018 por más de 1300 millones de pesos, fue anunciada nuevamente por Kicillof en 2022 y ahora se promete su inicio para el 1 de octubre, pero la obra aún no comenzó. De manera similar, la ampliación del río Salado, con un presupuesto de 134 mil millones de pesos, se estima que tardará dos años en completarse, finalizando en 2028.
Los periodistas cuestionan la efectividad de estos anuncios, sugiriendo que se realizan preelectoralmente. Se compara la situación con la gestión de Kicillof en 2022, cuando también anunció obras que no se concretaron. Se destaca que, a pesar de la necesidad de estas obras ante la inminencia del super niño, los plazos de ejecución y los sobrecostos generan dudas sobre la eficiencia de la administración provincial.