El conductor expresa su aburrimiento y desinterés por la retórica política y judicial, criticando la soberbia de los políticos argentinos.
Compara la actitud de los políticos argentinos con la de sus pares en Estados Unidos, señalando la diferencia en el trato hacia quienes los critican. Critica la forma en que los políticos buscan el poder y luego se vuelven inaccesibles.
Agradece que el gobierno de Javier Milei no haya intentado silenciarlo, a diferencia de otros gobiernos y figuras políticas.