Se cuestiona la efectividad y el destino de los fondos destinados a campañas de aborto y educación sexual, sugiriendo que el presupuesto se malgasta o es objeto de "robo" al no ver resultados concretos.
Se critica la falta de asistencia real a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, contrastando la inversión en programas con la ausencia de soluciones prácticas y el abandono de personas en estado de necesidad.