Un testimonio relata la experiencia de represión durante la dictadura, comenzando con la creencia inicial de que los militares traerían tranquilidad, seguida por la destrucción de la casa de su hijo, donde vivía con su nuera y su nieta de tres meses, Clara Nahi Mariani.
Se describe cómo los grupos de tareas perseguían a los militantes peronistas de izquierda como enemigos públicos. El primer asesinado de la dictadura fue Isauro Arancibia, secretario general del sindicato docente de Tucumán, quien fue encontrado muerto con más de 120 disparos en el sindicato donde decidió quedarse a dormir.