Se critica duramente el discurso de un sector político que tilda al marxismo de "programa satánico" y promueve una visión maniquea del bien y el mal, identificándose a sí mismo como la opción del bien.
Se acusa a esta figura de instigar a los alumnos contra los periodistas, calificando al país como "una mierda" y generando un clima de confrontación. Se menciona que estas declaraciones fueron textuales.