El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su postura firme respecto al programa nuclear de Irán, declarando que el régimen iraní no debe tener un arma nuclear y que no se les permitirá poseerla.
Trump describió a los líderes iraníes como "gente muy violenta y malvada" y justificó el ataque de Israel a fines de febrero como una medida necesaria para prevenir que Irán obtuviera armamento nuclear. Advirtió que, de tenerla, Irán ya la habría utilizado contra Israel y otros países.
Calificó a Irán como una "nación fallida" y señaló que, de haber poseído un arma nuclear, el Medio Oriente habría desaparecido y Europa podría haber sido el siguiente objetivo. Estas declaraciones reflejan la continua tensión y preocupación de Estados Unidos ante el desarrollo nuclear iraní.