Se criticó la degradación de la Cámara de Diputados, donde las sesiones se han convertido en un espectáculo para las redes sociales, primando la agresividad y la búsqueda de contenido viral sobre el debate institucional. Se señaló que los diputados hablan para los "shorts" de redes, sin importar la calidad del discurso.
Se contrastó la actitud actual con la presidencia de la Cámara de Diputados, donde se buscaba el consenso y el respeto institucional. Se mencionó el esfuerzo por mantener las formas y la investidura del cargo, en contraposición a la actual falta de respeto por lo institucional.
Se lamentó que la agresividad en las redes sociales degrade la institución y que no exista un esfuerzo por generar unidad. Se recordó el tiempo que llevó lograr acuerdos mínimos con Axel Kicillof, evidenciando una época donde primaba la relación humana y el respeto, en contraste con la superficialidad actual.