Se reiteró que la guerra es un horror y una locura, y se destacó la necesidad de abordar el tema con los niños de manera que se les inculquen valores, quitándole el componente morboso.
Se señaló que los niños, al jugar a la guerra, a menudo buscan "sangre", pero es fundamental reconducir esa curiosidad hacia la comprensión de los valores implicados, ya que ellos son capaces de entenderlos incluso en su corta edad.