Se analiza la pérdida de ventaja del gobierno en el área de comunicación, contrastando con la mejora en gestión y pragmatismo de sus iniciativas. La figura de Sturzenegger, antes criticada, vuelve a ser central en la estrategia comunicacional, generando confusión y contradicciones.
La incapacidad para coordinar mensajes y la falta de voceros claros han debilitado la comunicación oficial. Las contradicciones internas, como las ocurridas entre Milei y Kirchner sobre Malvinas o entre Milei y Caputo sobre medidas económicas, evidencian una falta de cohesión.
Se plantea la hipótesis de una "división del trabajo" donde Milei mantiene un discurso duro para sostener su perfil, mientras otros miembros del gobierno dialogan y negocian. Sin embargo, las contradicciones frecuentes en la comunicación generan ruido y erosionan la credibilidad del gobierno.