Se reafirmó la confianza en la sociedad argentina y en la calidad de sus dirigentes, a pesar de las diferencias políticas. Se destacó que la mayoría de los intendentes y figuras políticas son "buena gente" con capacidad de gestión y respeto por el otro.
Se mencionó a Pablo Javkin como ejemplo de dirigente espectacular, y se extendió este reconocimiento a otros intendentes de Buenos Aires y otras ciudades, quienes a pesar de las discrepancias, demuestran calidad humana y compromiso.
Se hizo un llamado a dejar de ser cómplices de las formas de gobierno actuales y a generar un cambio real. Se reiteró la convicción de que Javier Milei no está en condiciones de ser reelecto y que su continuidad solo agravaría la situación del país.