Se cuestiona la cantidad de cadenas nacionales realizadas por Cristina Kirchner (146 en 8 años, una cada 20 días), considerándolas un recurso "mal utilizado" y aburrido.
Se contrasta la realización de cadenas por temas como Malvinas con otras inauguraciones de menor relevancia aparente, como un pabellón en Venecia o una planta de biodiesel.
Se menciona que, a pesar de la baja audiencia, el kirchnerismo recurrió a esta herramienta para intentar comunicar sus acciones.