Se cuestiona la ausencia de Javier Milei en eventos que involucran a personas con necesidades especiales, contrastando con su presencia en fiestas fastuosas.
Se argumenta que el discurso de Milei, al priorizar al mercado sobre la atención a estas situaciones, demuestra una falta de comprensión o empatía hacia el ser humano, tildándolo de inhumano.