Se cuestionó la actitud de los gobernadores y legisladores en el Congreso, sugiriendo que muchos actúan en función de intereses personales más que en defensa de los ciudadanos. Se mencionó que, mientras algunos apoyan medidas del gobierno como la modificación del Banco Central, otros parecen más preocupados por mantener sus cargos y beneficios.
Se criticó la falta de una oposición racional y constructiva, y se señaló que algunos legisladores no acompañan proyectos que perjudican a sectores vulnerables como jubilados, discapacitados y trabajadores del sector público y privado. Se argumentó que no se puede hablar de equilibrio fiscal o déficit cero cuando se congela o disminuye el poder adquisitivo de los sectores más necesitados.
Se planteó la duda sobre si los legisladores están "comprados" o "asfixiados" por el poder político, y se sugirió que quienes actúan de manera racional a menudo pagan costos elevados. Se hizo hincapié en la necesidad de que el Congreso asuma su responsabilidad en defensa de los intereses de los argentinos.