El debate político se centró en la capacidad de los dirigentes para criticar a Javier Milei. Se planteó la idea de que algunos políticos muestran una "obsecuencia genuflexa" hacia el presidente, lo que dificulta la crítica constructiva.
Se diferenció entre la crítica de periodistas y la de dirigentes políticos, señalando que algunos periodistas actúan más como dirigentes que como informadores. Se mencionó que figuras como Patricia Bullrich y Jorge Macri, a pesar de ser parte de alianzas con Milei, han demostrado capacidad para criticar internamente sin perder su identidad partidaria.
La discusión también abordó la importancia del respeto en la crítica, argumentando que un verdadero líder debe "bancarse que lo critiquen con respeto". Se enfatizó que mantener la identidad de un partido, como el PRO, es fundamental incluso dentro de coaliciones más amplias.