Se analiza la estrategia de debate presidencial, contrastando la "humildad" de Milei con la "prepotencia" de Massa, sugiriendo que la primera podría ser más atractiva para el electorado argentino.
Se cuestionan las encuestas post-debate, ya que la percepción inicial fue que Massa había "arruinado" su desempeño, pero los sondeos posteriores indicaron lo contrario.
Se menciona la decisión de Cristina Kirchner de impulsar la candidatura de Sergio Massa, una estrategia que se interpreta como un intento de aglutinar al peronismo ante la proximidad de las elecciones.