Se critica el aumento del patrimonio del gobierno mientras los ciudadanos pobres trabajan solo para comer. Se compara la situación actual con la de los Kirchner, sugiriendo que no ha habido cambios significativos en términos de desigualdad económica.
Se expresa frustración por la falta de progreso y la persistencia de la precariedad, a pesar de los esfuerzos laborales. La sensación generalizada es de estancamiento y de que la situación de los sectores más vulnerables no mejora.