Se advierte que el gobierno de Javier Milei podría estar preparando una estrategia comunicacional para asociar la visita del Papa Francisco con una supuesta "campaña anti-argentina". Se critica la posibilidad de que se intente instalar la idea de que el Papa viene a hacer política opositora o a "derrocar al gobierno", a pesar de su rol como figura religiosa de gran influencia mundial.
Se menciona la admiración de Milei por Margaret Thatcher y se anticipa que el discurso presidencial en cadena nacional podría tener un tono nacionalista exacerbado, utilizando la cuestión Malvinas para generar un sentimiento de unidad. Se critica la hipocresía de este enfoque, señalando que el gobierno no tiene un convencimiento ideológico profundo sobre la causa Malvinas.
La visita del Papa se enmarca en un contexto internacional complejo, con elecciones en Estados Unidos y Brasil, y la posibilidad de que estos eventos repercutan en la política argentina. Se sugiere que el gobierno podría estar utilizando la visita papal y la cuestión Malvinas para desviar la atención de problemas internos y fortalecer su imagen.