Se critica duramente la decisión judicial de otorgar prisión domiciliaria a Cristina Kirchner, calificándola de "papelón" y "vergüenza". Se cuestiona la actuación de los jueces, especialmente del doctor Rodrigo Uriburo, por supuesta falta de rigor y por "dejarse tocar el traste" por la exmandataria.
Se argumenta que la organización de un acto político por parte de Máximo Kirchner en la puerta de la casa donde cumple la condena denigra a la justicia y genera un antecedente negativo para la ejecución de penas futuras. Se compara la situación con la de otros presos que supuestamente tienen controles más estrictos.
Se expresa indignación por lo que se considera una falta de respeto a la sociedad y una burla al sistema judicial, y se insta a los jueces a no caer en "desgracia" por mantener posturas firmes.