La estrategia del gobierno de Javier Milei respecto a Malvinas se enfoca en un discurso de defensa de intereses nacionales y soberanía, ante la ineficacia percibida de la ONU. Se menciona la posible utilización de gastos reservados y la Secretaría de Inteligencia para este fin.
Se critica la falta de claridad del canciller argentino y se señala a Karina Milei como la figura central en la toma de decisiones. El ministro de Economía, Luis Caputo, también habría mencionado la necesidad de hablar con Karina Milei.