La pelea interna en el kirchnerismo es vista como funcional al gobierno de Javier Milei, quien disfrutaría de esta división.
Se menciona a Sergio Massa como una figura expectante, mientras que se critica la estrategia de Máximo Kirchner y La Cámpora de generar conflictos internos que perjudican las posibilidades de Axel Kicillof.
Se hace referencia a las causas de corrupción que rodean al kirchnerismo, como un factor persistente.