Se reitera la profunda decepción y vergüenza por la votación del peronismo a favor de la designación de jueces cuestionables, como Maíquez. Se califica esta acción como un grave error que genera desconsuelo.
Se critica al peronismo por priorizar pugnas internas y jugar políticamente en lugar de defender los principios de la justicia. La decisión de votar a estos jueces es vista como una muestra de la crisis de representatividad y coherencia del espacio.