Se reitera la evidencia de cómo Fernando Cerimedo y el presidente boliviano Rodrigo Paz tramaban juntos la comunicación de medidas de excepción, refiriéndose a ellas como "novelas" que debían ser "vendidas" a la opinión pública. Esto confirma la manipulación de la información y la construcción de relatos para fines políticos.
Se denuncia que estas tácticas, basadas en campañas negativas y mentirosas, son recurrentes en la región y responden a un "esquema de poder" del cual los presidentes serían meros "títeres".