Se critica la política de creación arbitraria de impuestos con el pretexto de la redistribución, que en realidad termina en corrupción y fuga de capitales.
Se argumenta que el modelo de intervención estatal y la creación de impuestos no generan un plan de país para todos los argentinos, sino que benefician a algunos mientras se perjudica a otros.
Se enfatiza la necesidad de un modelo que respete la Constitución y promueva un futuro que incluya a todos, en contraposición a las prácticas del pasado que generaron desconfianza y desmoronaron la economía.