Se propone un debate sobre la inmigración en Argentina, yendo más allá de la problemática de la ilegalidad o la delincuencia.
Se sugiere adoptar un modelo similar al de países como Australia o Canadá, que planifican su inmigración en función de las necesidades laborales y profesionales del país, solicitando activamente ciertas profesiones o oficios.
Se argumenta que esta estrategia permitiría un desarrollo más ordenado y beneficioso tanto para los inmigrantes como para la sociedad argentina, evitando la llegada masiva de personas sin una clara inserción laboral.