El entrevistado defiende el rumbo económico actual, comparando el modelo a seguir con Suiza y no con Alemania.
Reconoce que no se puede hacer magia ni prometer resultados inmediatos, pero enfatiza la importancia de no desviarse del camino trazado.
Critica la idea de que la empatía o las políticas cercanas al pueblo sean "populistas", argumentando que el presidente Milei rechaza esos términos, prefiriendo la cercanía.