El embajador británico, David Kearns, reiteró la postura del Reino Unido sobre las Islas Malvinas, enfatizando el derecho a la autodeterminación de los habitantes de las islas.
Kearns afirmó que los isleños deben tener la libertad de decidir su propio futuro, reconociendo la dificultad del conflicto en los años 80 pero subrayando la simplicidad de la situación actual: el derecho de los habitantes a definir su destino.
Desde Argentina, se marcó que la cuestión de la soberanía es más profunda y que el reclamo argentino ha obtenido apoyos importantes en foros internacionales. Se señaló también que la posición del embajador no representa la de la actual administración estadounidense.