A un mes de las elecciones en Brasil, una encuesta de la firma Quaest revela que Lula da Silva pierde terreno frente a su rival, Flavio Bolsonaro. Lula obtendría un 37% de la intención de voto, mientras que Bolsonaro alcanzaría un 30%.
En una simulación de segunda vuelta, se prevé un empate técnico. La sorpresa es el crecimiento de Augusto Curi, un psiquiatra y autor de autoayuda, que se posiciona tercero con un 10% de intención de voto, atrayendo a un electorado católico, de clase media y bien informado.