El fiscal relató sus inicios en el mundo judicial, motivado por su padre, un juez. A pesar de no gustarle la abogacía inicialmente, comenzó a trabajar en tribunales a los 17 años como meritorio. Fue allí donde, al revisar expedientes archivados, sintió impotencia y la necesidad de buscar justicia.
Esta experiencia lo llevó a estudiar derecho con la meta de ser fiscal, aunque previamente había soñado con ser aviador. La decisión de estudiar derecho fue impulsada por el deseo de no archivar casos y de dar respuesta a las víctimas. Agradeció la oportunidad de haber estudiado derecho, a pesar de que inicialmente la carrera le aburría.