El fiscal planteó la hipótesis del homicidio en el caso Nisman, descartando el suicidio y señalando que la falta de investigación y la impunidad son problemas graves en Argentina. Comparó la situación con otros países donde los funcionarios corruptos van a la cárcel, cuestionando las diferencias fundamentales con Argentina.
Criticó el "garantismo" mal entendido que, a su parecer, dificulta la aplicación de penas y beneficia a quienes delinquen. Sostuvo que la única solución contra el delito es la eficacia en la investigación y la certeza de que habrá una pena, ya que la impunidad genera más inseguridad.
Señaló que la justicia y la seguridad están íntimamente ligadas y que la impunidad beneficia a quienes reinciden. Enfatizó que el sistema penal tiene muchas garantías, pero que en algún momento debe haber consecuencias para los actos delictivos.