Se investiga la declaración jurada de Hugo Antonio Moyano (hijo), diputado, quien también mostró un incremento patrimonial superior a la inflación.
Se destacan las valuaciones irrisorias de sus estudios jurídicos ("Moyano y Asociados" valuado en 1 peso) y consultoras, así como la desproporción entre el valor declarado de su casa en Rosario y el de su Citroën, que es significativamente mayor.
Se cuestiona la lógica detrás de estas declaraciones y se plantea la posibilidad de que se busquen mecanismos para justificar incrementos patrimoniales. La investigación busca exponer posibles irregularidades y la falta de transparencia en las finanzas de los funcionarios.