Se propone un cambio en el repertorio de la comunicación política, pasando de apelar al miedo ("el terror que te van a dar si ganan los otros") a proyectar escenarios futuros de prosperidad.
Se considera más atractiva la frase "mi rival soy yo" que "soy yo o el suicidio", sugiriendo que enfocar la campaña en la superación personal y en la construcción de un futuro mejor es más efectivo.
Se aboga por la necesidad de armar escenarios de futuro, mostrando qué pasaría si se sigue un determinado camino, en lugar de centrarse únicamente en los peligros de la alternativa.