Marcela Pagano expresa su profunda decepción con la gestión de Javier Milei, a quien creía un presidente comprometido con el trabajo y la investidura presidencial. Afirma que jamás imaginó que una persona de confianza encargada de manejar su agenda, como "Armando", terminaría tomando las decisiones clave, ejerciendo de facto la presidencia.
Pagano critica la falta de acción y la supuesta desidia del presidente, a quien describe como alguien a quien "le da fiaca" levantarse e ir a trabajar. Contrasta esta imagen con la del presidente que ella apoyó en campaña, un líder que se pondría el traje de la investidura y trabajaría incansablemente por el país.
La diputada también señala la influencia de Karina Milei, a quien describe como la verdadera presidenta en los hechos, a pesar de no haber sido elegida por el voto popular. Esta situación la lleva a cuestionar la legitimidad del poder actual y la dirección que está tomando el gobierno.