Marcela Pagano declara que no le interesa el poder ni hacer carrera en la política. Afirma que su prioridad es su hija y que, si tuviera que volver a la actividad privada, lo haría feliz, ya que le fue muy bien y conoció gente valiosa.
La diputada se muestra en paz consigo misma, ya que no se siente atada al poder ni depende de la aprobación de nadie. Rechaza el autoritarismo y defiende su independencia de criterio.
Pagano menciona que se retrasó en su llegada a la entrevista porque estaba acostando a su hija, demostrando así su rol de madre y su compromiso con su familia, a pesar de sus responsabilidades públicas.