Se discute la importancia de la "pedagogía macroeconómica" en el contexto actual, argumentando que es el momento de sentar las bases para evitar futuras crisis.
Se plantea la necesidad de generar expectativas en el votante y sembrar la idea de un cambio de rumbo, más allá de los resultados inmediatos.
Se sugiere que la comunicación política debería enfocarse en escenarios futuros positivos, en lugar de apelar al miedo o al pasado "terrorífico".