La creciente preocupación y tensión en la microeconomía podría traducirse en un "voto castigo" hacia el gobierno actual. Los estudios cualitativos reflejan un aumento de las "emociones negativas de baja intensidad" en la población.
A pesar de la valoración negativa de la gestión económica, Javier Milei aún mantiene un 40% de apoyo, lo que sugiere que la expectativa de una mejora futura juega un papel importante en la decisión de los votantes.