El presidente de Siria anunció ante el Consejo de Seguridad de la ONU que su país se prepara para la destrucción de armas químicas heredadas del régimen de Bayar al-Sahad.
Las nuevas autoridades de Damasco se comprometieron a cooperar plenamente con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, autorizando la presencia permanente de inspectores internacionales para rastrear sitios sospechosos y esclarecer ataques pasados como el ocurrido en Guta Oriental en 2013.