Se describe una maniobra geopolítica tripartita en torno a Malvinas, involucrando a Argentina, Chile y Estados Unidos. Los gobiernos de Argentina y Chile emitieron un comunicado conjunto valorando los esfuerzos para evitar actividades ilegales en la zona disputada, en referencia a la exploración de hidrocarburos y pesca.
Este alineamiento busca contrarrestar acciones unilaterales contrarias a las resoluciones de la ONU. Estados Unidos, aunque de forma más indirecta, se suma a esta postura, reinterpretando su rol en la región y fortaleciendo la posición de Argentina en el Atlántico Sur. Se menciona el interés de una empresa chilena en la logística de la explotación petrolera.