El gobierno argentino reafirmó su soberanía sobre las Islas Malvinas, declarando que "las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho".
Se argumenta que los isleños, al ser una población implantada en territorio usurpado, no tienen derecho a la autodeterminación, invalidando cualquier referéndum realizado en las islas.
Argentina busca expresar su posición ante el mundo, recordando que las Naciones Unidas reconocen la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países.