A partir de mañana entra en vigencia el nuevo régimen penal juvenil, que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Esta medida implica que los menores de 14 años no podrán ser punibles, mientras que aquellos entre 14 y 16 años podrán ser investigados y enfrentar juicios, con posibles privaciones de libertad.
La edad de imputabilidad se reduce significativamente, permitiendo que los jóvenes de 14 y 15 años afronten las consecuencias de sus actos. Esto contrasta con la normativa anterior, que establecía los 16 años como límite para la punibilidad.